Todo lo que su organización cifra hoy está protegido por algoritmos que una computadora cuántica podrá romper. Empezamos por saber cuáles son y dónde están, y seguimos por reemplazarlos en el orden que menos interrumpe al negocio.
Es la familia de algoritmos diseñada para resistir a una computadora cuántica. No corre en hardware cuántico: son algoritmos que se ejecutan en los mismos servidores de siempre, pero cuya seguridad no depende de los problemas matemáticos que una máquina cuántica sabría resolver. El NIST estandarizó los primeros en 2024.
Es la lista de toda la criptografía que su organización usa realmente: qué algoritmo protege qué dato, en qué sistema, con qué clave y hasta cuándo ese dato debe seguir siendo secreto. Sin ese inventario no hay migración posible, porque no se sabe qué migrar ni en qué orden.
Es el día en que exista una computadora cuántica capaz de romper la criptografía que usamos hoy. La Cloud Security Alliance fijó el 14 de abril de 2030 como fecha de referencia. Es una estimación, no una certeza: lo que importa es cuánto tarda su organización en migrar.
Relevamos los activos criptográficos de la organización: certificados, túneles, firmas, claves embebidas en aplicaciones y algoritmos heredados que nadie recuerda haber habilitado. El resultado es un inventario, no un informe de recomendaciones.
Cada activo se ordena por el tiempo que su información debe seguir siendo secreta y por lo expuesto que está hoy. Lo que se cifra ahora y debe durar diez años se migra primero, aunque sea lo más incómodo de tocar.
Reemplazo de los algoritmos vulnerables por los estándares del NIST: ML-KEM para el intercambio de claves y ML-DSA para la firma digital, antes conocidos como Kyber y Dilithium. Por etapas, empezando por lo que ya priorizamos.
La rotación continua de algoritmos y la emisión de certificados quedan en manos de la autoridad de certificación de cada organización. Nuestro alcance llega hasta el inventario, la priorización y el plan de migración.